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Pero estoy atravesando el duelo, en este momento de una manera suave, como una hoja que se desprende de un árbol en invierno y deja lugar a que surjan nuevos brotes en primavera.
Claro que ya nada es lo que era pero a la vez, en el horizonte vislumbro nuevos mundos, algunos desconocidos y aterrorizantes, otros luminosos que me invitan a entrar.
Me atrae como siempre el misterio de lo inexplicable y siento más que nunca el espíritu de todas las cosas que nos van guiando en el camino.
Repito. El amor es lo único por lo que vale la pena seguir.
Y el amor es más poderoso que la muerte.
En recuerdo a mi amigo:
solo sus muertes eran suficientes
caballero alado y su escudero.
Solo ellos, la nube , la montañas,
solo el aire perfecto y perfumado la selva sola,
los corazones puros.
No eran necesarios, sangre, ni vísceras
tampoco el dolor , ni el miedo, ni el odio
nada mas que un viraje perfecto
suave, delicado , final.
Pequeños cóndores andinos
que moraban entre hombres
paciente cumbre que atrajo con su belleza inexorable,
destinos y sueños y que en su ambición de imposible vuelo
besó de muerte a mi amigo
ya no sé mas de tiempos y destinos,
solo siento como la fina capa de luz de tu postrer
abrazo inusitado , inmerecido,
inmenso regalo que entregas como siempre, generoso
nos acompaña en la senda de los pocos .
Ricardo se dirigía a su casa, para darle un abrazo a él y a su maravillosa familia la cúal quería compartir con sus amigos navegantes del cielo.
Se acerca el fin de año. No se porque pero en diciembre los días de suceden vertiginosamente y todo se acelera. Como si todos tuvieran miles de cosas urgentes que hacer antes que den las 12 campanadas del 31. Los autos van a mil, algunos mueren en el intento de traspasar al otro año.
Todos nos dejamos seducir por la fantasía que el proximo año será mejor, y puede que sí como puede que no, pero al parecer no hay un continuom sino una especie de final y vuelta a empezar en la mayoria de las mentes. Desde ya que el 1 de enero no se notan demasiados cambios. En general, pasado el malestar de las comidas pesadas y el exceso de bebidas, algunos entran en la histeria de hacer la valija, preparar el bendito auto y rajar a algun lado a realizar el sagrado ritual del descanso carísimo en lugares superpoblados de gente.
Personalmente tengo la obsesión de ir al norte. Desde que Ricardo siguió su viaje, el Norte se me metió en la cabeza como un camino. No se que habrá allí pero por lo pronto sé que voy a estar acompañada de personas a las que quiero profundamente.
Se va el año viejo?, llega al año nuevo?
Que hay de nuevo viejo?
Solo abrir el corazón, ser valiente, encarar siempre hacia adelante, ese es el norte.
Pasaron ocho meses de su muerte, y a traves de este camino que es el duelo, estoy descubriendo que soy otra persona, ya nada es igual que antes...
supongo que solo me podrán entender quienes pasaron por esto.
El tiempo dejó de ser lineal, hay una línea muy fina que divide la razón de la locura, somos tan fuertes y tán vulneables a a vez...
Con la mente queremos abarcar todo y no abarcamos nada. Sólo nos queda lo más básico, primitivo y puro que hay en nosotros que son los sentimientos, y cada día prevalece uno sobre el otro y es la lucha del amor que vence al odio y al resentimiento, y es la valentía y el espíritu guerrero que vence al miedo y a la incertidumbre, y finalmente es la esperanza que derrota a la muerte.
Cada día es una paso más en el camino del aprendizaje. En un punto volví a nacer y estoy aprendiendo a dar esos primeros pasos. Es mi propia resurrección, por amor la vida, por amor a él.
Y si... mi compañero se fué de este planeta. Se fué volando, así como llegó a este mundo, en medio de sus montañas silenciosas y amadas...
Se fué acompañado por un alumno fiel que lo eligió como instructor y aqui estoy yo, en la soledad de este cuarto vacio, extrañandolo cada segundo del día y de mis sueños, deseando que el día de mi muerte me esté esperando como siempre.
Extraño sus risotadas, sus abrazos, sus mates, sus bromas, su buen y mal humor todo mezclado.
No se muy bien como continuar sin él el resto del camino, me siento perdida, desorientada y muy asustada porque una cosa es hablar de la muerte y otra cosa es la muerte real y nadie puede saber nada de ella hasta que de golpe es una terrible realidad.
Nada es igual desde el 23 de marzo.
Yo ahora solo soy un monton de nada.
Era el título de una película que ví allá por los 80 que me dejó la sensación de que todo lo que hacemos es en vano. Recuerdo que salí del cine con ganas de dormirme y no despertarme más porque la sensación de desesperanza que sentí fué muy grande y eso que yo sólo tenía veintipico de años y todo "el futuro" por delante.
Despúes se me fué pasando y cada fracaso que tuve lo interpreté como un desafío que tenía que superar para poder seguir creciendo y creciendo...y ahora quisiera parar de crecer.
La verdad ya no quiero crecer más. Me iría a esconder a algún lugar lejano donde nadie me conozca, a una isla donde haya muchos viejitos pescadores que beban y fumen alrededor de una fogata y que nunca haga frío porque el frío me lastima y quizá ahí encuentre a alguno de los seres con los que tuve onda y que ya no veo como Adriana Cotero, mi amiga de la adolescencia, Francisco Chaves, mi cumpa de laburo, Martín Giménez, mi "alter ego" de Bellas artes, Elenio e Irene que creo que estan en Barcelona.
En mi corazón ellos siguen siendo tal como los recuerdo y los amo.