
Pero estoy atravesando el duelo, en este momento de una manera suave, como una hoja que se desprende de un árbol en invierno y deja lugar a que surjan nuevos brotes en primavera.
Claro que ya nada es lo que era pero a la vez, en el horizonte vislumbro nuevos mundos, algunos desconocidos y aterrorizantes, otros luminosos que me invitan a entrar.
Me atrae como siempre el misterio de lo inexplicable y siento más que nunca el espíritu de todas las cosas que nos van guiando en el camino.
Repito. El amor es lo único por lo que vale la pena seguir.
Y el amor es más poderoso que la muerte.
