Se acerca el fin de año. No se porque pero en diciembre los días de suceden vertiginosamente y todo se acelera. Como si todos tuvieran miles de cosas urgentes que hacer antes que den las 12 campanadas del 31. Los autos van a mil, algunos mueren en el intento de traspasar al otro año.
Todos nos dejamos seducir por la fantasía que el proximo año será mejor, y puede que sí como puede que no, pero al parecer no hay un continuom sino una especie de final y vuelta a empezar en la mayoria de las mentes. Desde ya que el 1 de enero no se notan demasiados cambios. En general, pasado el malestar de las comidas pesadas y el exceso de bebidas, algunos entran en la histeria de hacer la valija, preparar el bendito auto y rajar a algun lado a realizar el sagrado ritual del descanso carísimo en lugares superpoblados de gente.
Personalmente tengo la obsesión de ir al norte. Desde que Ricardo siguió su viaje, el Norte se me metió en la cabeza como un camino. No se que habrá allí pero por lo pronto sé que voy a estar acompañada de personas a las que quiero profundamente.
Se va el año viejo?, llega al año nuevo?
Que hay de nuevo viejo?
Solo abrir el corazón, ser valiente, encarar siempre hacia adelante, ese es el norte.
