sábado, enero 20, 2007

volviendo del norte


...Y si, algo muy fuerte me empujó a viajar al Norte y elegí como destino el pueblo de Tilcara.
Llevé a mis hijos conmigo y allí me encontré con una amiga con sus hijos (amigos de los míos cuya tía vive allí) y con una sobrina.
Alli yendo por lugares increíbles como Iruya o las Salinas grandes, a 4100 metros de altura comprendí el propósito de ir tan lejos y tan arriba.
Quizá el espíritu de Ricardo me llevo bien alto, para ver las cosas desde donde él las vió antes de irse del planeta...
Comprendí además que yo debía volver de a poco a tomar contacto nuevamente con la tierra y que lo que me iba a ayudar a conectarme era hacer cerámica, alfarería, en fin trabajar creativamente con ella ya que hace tiempo que no puedo hacer nada en dos dimensiones.
En fin y se los digo a todos aquellos que deben transitar un duelo por algo que aman mucho, pero mucho: esto es un largo camino, lleno de espinas, dolor y depende de cada uno si lo transita con la frente alta, levántandose cada vez que tropieza y se cae o si solo se paraliza lamentándose y no puede seguir luchando...son opciones, las dos válidas y cada uno hace lo que puede.
Por mi parte, seguiré pensando que haciendo honor a todo lo que él me ensenó y llevando en mi corazón el orgullo que me haya elegido para ser su compañera durante sus últimos años acá, seguiré luchando hasta que me den las fuerzas.