sábado, diciembre 09, 2006

poema de Hugo Domínguez escrito el día que se enteró de la partida de Ricardo

En recuerdo a mi amigo:
solo sus muertes eran suficientes
caballero alado y su escudero.
Solo ellos, la nube , la montañas,
solo el aire perfecto y perfumado la selva sola,
los corazones puros.
No eran necesarios, sangre, ni vísceras
tampoco el dolor , ni el miedo, ni el odio
nada mas que un viraje perfecto
suave, delicado , final.
Pequeños cóndores andinos
que moraban entre hombres
paciente cumbre que atrajo con su belleza inexorable,
destinos y sueños y que en su ambición de imposible vuelo
besó de muerte a mi amigo
ya no sé mas de tiempos y destinos,
solo siento como la fina capa de luz de tu postrer
abrazo inusitado , inmerecido,
inmenso regalo que entregas como siempre, generoso
nos acompaña en la senda de los pocos .

Ricardo se dirigía a su casa, para darle un abrazo a él y a su maravillosa familia la cúal quería compartir con sus amigos navegantes del cielo.