Y si... mi compañero se fué de este planeta. Se fué volando, así como llegó a este mundo, en medio de sus montañas silenciosas y amadas...
Se fué acompañado por un alumno fiel que lo eligió como instructor y aqui estoy yo, en la soledad de este cuarto vacio, extrañandolo cada segundo del día y de mis sueños, deseando que el día de mi muerte me esté esperando como siempre.
Extraño sus risotadas, sus abrazos, sus mates, sus bromas, su buen y mal humor todo mezclado.
No se muy bien como continuar sin él el resto del camino, me siento perdida, desorientada y muy asustada porque una cosa es hablar de la muerte y otra cosa es la muerte real y nadie puede saber nada de ella hasta que de golpe es una terrible realidad.
Nada es igual desde el 23 de marzo.
Yo ahora solo soy un monton de nada.
