
La codicia desmedida es la causante de tanto dolor en el mundo.
Son pocos los humanos, quienes codiciosos en su naturaleza, trascienden la misma y aprenden a compartir con los demás, o la menos, tratan de no acaparar para sí todo lo que pueden, dejando de lado la ambición desmedida por los bienes materiales para ocuparse un poco más del prójimo o por lo menos de cultivar el espíritu propio a fin de no perturbar por demás al universo y a los otros seres que lo habitan.
Me impresionan varias cosas en este conflicto entre un bando llamado "el campo" y el otro llamado "el gobierno", la primera, la codicia desmedida de aquellos que aparecen por TV, todos bien vestidos y en apariencia bien alimentados, allí no se ven los pobres del interior, los desahuciados, los que viven congelándose en los ranchos de barro, los pobres "de siempre", esos que viven con su resignación a cuestas y para los cuales no hay siquiera uno de esos litros de leche que se tiran por culpa de la falta de solidaridad humana.
La segunda, es porqué el gobierno, no toma medidas más drásticas, repartiendo parcelas de tierras fiscales a quienes no tienen nada y repartiendo semillas y herramientas para que ya mismo comienzen a producir alimentos, y luego apelando a la supuesta "solidaridad" del argentino cagón de clase media, lo convenza de que solo a través del trabajo solidario y cooperativo, vamos a poder estar mejor como comunidad.
En el 2001, cuando cayó del presidente inútil que tuvimos por entonces, fuimos miles los trabajadores que sufrimos la "confiscación" de un pocentaje de nuestros salarios, el 11% en la empresa donde yo trabajo, saqueo que se prolongó por ocho meses, hasta que se nos volvió a abonar sin ningún aumento salarial acorde a la situación, ni reintegro alguno.
Tuvimos que aceptar la quita bajo amenaza de ser despedidos si nos negábamos a firmar el "acuerdo" ante autoridad del ministerio de trabajo.
No hubo en ese momento, ningún paro. Claro, el caos era tal que la gente hacía cualquier cosa para poder volver a la "normalidad", al equilibro social donde debe haber algunos pobres, pero no tantos que se vean por todos lados buscando comida en los tachos como pasó entonces.
No se si hay algo en el argentino que tiende hacia la autodestrucción, pero me da la impresión que los duenos del poder son los mismos de siempre, los que están tratando de patear el tablero para poder enriquecerse desmedidamente y sin límite aún a costa de que nos matemos entre hermanos...
Son pocos los humanos, quienes codiciosos en su naturaleza, trascienden la misma y aprenden a compartir con los demás, o la menos, tratan de no acaparar para sí todo lo que pueden, dejando de lado la ambición desmedida por los bienes materiales para ocuparse un poco más del prójimo o por lo menos de cultivar el espíritu propio a fin de no perturbar por demás al universo y a los otros seres que lo habitan.
Me impresionan varias cosas en este conflicto entre un bando llamado "el campo" y el otro llamado "el gobierno", la primera, la codicia desmedida de aquellos que aparecen por TV, todos bien vestidos y en apariencia bien alimentados, allí no se ven los pobres del interior, los desahuciados, los que viven congelándose en los ranchos de barro, los pobres "de siempre", esos que viven con su resignación a cuestas y para los cuales no hay siquiera uno de esos litros de leche que se tiran por culpa de la falta de solidaridad humana.
La segunda, es porqué el gobierno, no toma medidas más drásticas, repartiendo parcelas de tierras fiscales a quienes no tienen nada y repartiendo semillas y herramientas para que ya mismo comienzen a producir alimentos, y luego apelando a la supuesta "solidaridad" del argentino cagón de clase media, lo convenza de que solo a través del trabajo solidario y cooperativo, vamos a poder estar mejor como comunidad.
En el 2001, cuando cayó del presidente inútil que tuvimos por entonces, fuimos miles los trabajadores que sufrimos la "confiscación" de un pocentaje de nuestros salarios, el 11% en la empresa donde yo trabajo, saqueo que se prolongó por ocho meses, hasta que se nos volvió a abonar sin ningún aumento salarial acorde a la situación, ni reintegro alguno.
Tuvimos que aceptar la quita bajo amenaza de ser despedidos si nos negábamos a firmar el "acuerdo" ante autoridad del ministerio de trabajo.
No hubo en ese momento, ningún paro. Claro, el caos era tal que la gente hacía cualquier cosa para poder volver a la "normalidad", al equilibro social donde debe haber algunos pobres, pero no tantos que se vean por todos lados buscando comida en los tachos como pasó entonces.
No se si hay algo en el argentino que tiende hacia la autodestrucción, pero me da la impresión que los duenos del poder son los mismos de siempre, los que están tratando de patear el tablero para poder enriquecerse desmedidamente y sin límite aún a costa de que nos matemos entre hermanos...

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