Se hace cargo de cada palabra que expone.
Asume las consecuencias de estas palabras.
Ellas se ordenan, caprichosas, azarosas intentando ordenar el caos de los pensamientos míos y tuyos.
Por suerte no trabajo en los medios.
Y tengo ética.
La ética del que no tiene soberbia, y se reconoce frágil, no sabe nada, no pretende que haya una verdad única.
Y del que entiende que dolor y alegría son dos caras de la misma moneda y no existe una sin la otra por mas cuentos de hadas que nos hayan leído de chicos.
Y al no ser periodista,
tengo libertad para decir lo que quiero.
Entre mis palabras y vos no existe el dinero.
Asumo las consecuencias que te molesten, me disculpo.
Asumo las consecuencias de herirte, espero no volverlo a hacer, mas soy humana.
Un abrazo


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