sábado, diciembre 03, 2005

el miedo a la libertad


Ayer nomas... el personal del colegio para el cual trabajo fué citado a una reunión con el objeto de conversar con nuestra directora de nuestra sección y allí ella personalmente nos comunicó que fué despedida por no ponerse de acuerdo con el rector general de la institución.

Inmediatamente pasó algo insólito. Gente que hasta hacía dos minutos la odiaba, se puso a llorar abrazándola. Gente que no es capaz de protestar por el despido de un colega profesor, propuso boicots a la cena de fin de año, una colega a quien yo aprecio mucho le dijo que tenía la sensación de estar "flotando en gelatina".
Yo obsevaba todo y pensaba... esta mujer que estan despidiendo, representa al poder que organiza nuestro trabajo y la mayoría de los trabajadores que están preocupados y ponen cara de circunstancia o lloran, en realidad lo hacen por ellos mismos, porque necesitan una marco de autoridad que los organize y porque no soportan siquiera estár un momento sin que algo los controle. Tienen miedo a la libertad y les pesa la incertidumbre de lo desconocido (en realidad prefieren al malo conocido que al bueno por conocer).

Esta mujer que está siendo despedida ejerció su poder sobre la mayoría de nosostros de manera brutal. Nunca tuvo tiempo para escuchar al otro. Como ser humano es detestable. Si hubiera podido ser rectora general (y trató de serlo a pesar que no calificó), hubiera sido incluso peor que el que está en este momento en la rectoría. Invadió la mayoría de los espacios sin respetar a los que ya estaban en ellos, analizó a los demás basándose en sus impulsos y prejuicios. Es liberal a ultranza al punto tal que un día me dijo que en el colegio habia personas de"izquierda" que leían página 12 que no deberían trabajar allí, apoyó la guerra de Irak porque sostenía que "a veces las guerras son necesarias".

Fué detestada por muchos de los que allí estaban teatralizando lágrimas de cocodrilo.
Pesonalmente tuve muchos problemas con y a causa de ella. No lamento en nada su partida y no creo que nadie pueda superarla en su desempeño autotitario y poco solidario. Y lamento por mis desamparados colegas que me reafirman la dialéctica del amo y del esclavo.

La historia continuará igual. Los obsecuentes de siempre se acercarán enseguida al nuevo poder tratando de obetener prestigio y ventajas. Los críticos nos mantendrmos observando y analizando mientras trabajamos haciendo lo que nos tocó hacer y el resto, esclavos sumisos, murmullarán por detrás hasta que el nuevo caiga o renuncie, para lugo volver a llorar y recomenzar el hipócrita círculo de las relaciones laborales en estos ambientes nada solidarios.

Así son las moscas...

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