el 30 cumplo años una vez mas... 47...un numero que no dice demasiado, encima es impar, sin embargo llegué a él corriendo. Increíble. Nunca pensé que iba a poder sobeponerme a la ausencia de Ricardo. Pero por favor, entiendanme, no tenga ganas de festejar nada, tan sólo necesito hablar con él.
Tengo tantas cosas para contarle, tantas preguntas para hacerle, tantas cosas para compartir la risa y algunas para llorar y dejar que me consuele.
Y si perdieron a su ser amado, quiza les sirvan algunas de estas cosas que sola fuí encontrando, a saber:
Mirar una foto significativa y recordar el momento como si hubiera acontecido hace apenas un instante, después de todo, ¿que es el tiempo, sino apenas un paréntesis entre los momentos y la eternidad?.
Recordar el regalo más lindo que me dió, mirarlo, entender el sentido de ese obsequio y el mensaje que había en él...un reloj, con una tarjeta que decía "cada segundo con la intensidad del último...".
Cerrar los ojos y respirar profundamente ese aire que es el mismo que el ha respirado y donde está su espíritu, penetrando en mi ser y dándome fuerza y energía.
Y por último, llorar intensamente, dejar que las lágrimas limpien toda el alma como la lluvia lava a la tierra, y llorar por todos los dolores del mundo, por todos los que sufren, por todos los que nos quedamos un tiempo mas aquí, esta especie de purgatorio llamado tierra, donde está todo lo bueno mezclado con lo malo.
No quiero festejar nada.
Solo seguir avanzando.
Acompañada por los que me aman de verdad.
En estos 47.

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