y venimos del polvo y hacia allá vamos.
Polvo de estrellas, polvo cósmico, tierra, ceniza. Nada mas que polvo...tal vez...
De chica me quedaba horas mirando las partículas suspendidas que danzaban el el rayo de sol que entraba temprano por las mañanas por la ventana del cuarto. Quedaba fascinada por sus brillos y movimientos. Imaginaba un universo encerrado en la luz.
Me pregunto qué hubiera sido de mí, acompañada de guías sabios que quizá me hubieran conducido por caminos menos dolorosos. Pero por misterios que mas vale no descubrir, nos relacionamos de manera extraña con los que nos rodean y posiblemente representan en nuestra vida la antítesis de lo que somos y nos pasamos gran parte de ella tratando de despegarnos.
Trabajar el desapego es el más dificil de los desafíos, especialmente cuando uno se aferra como si estuviera agarrado a un salvavida a aquellos que nos regalan unos momento de felicidad.
Pero mi Maestro ha de ser el DOLOR. El que nunca hubiera buscado y del que quiero zafar cuanto antes y no me deja mas que algunos ratos libres para que tome fuerzas y luego sigue, la incansable lucha para que yo aprenda de una vez por todas quien manda en este mundo, y nosotros no somos mas que polvo, partículas de polvo suspendidas entre la luz y la oscuridad, tratando de brillar...
martes, julio 31, 2007
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